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Salir con niños

Ayer estuvimos en Ikea. Día familiar de compras: el papá, los peques, el carrito del niño, la bolsa de los pañales, las mochilas con la comida… En fin, un lío.

Empezamos muy bien. La niña disfrutando cogiéndolo todo, subiéndose a todos lados, metiéndose entre todos lo muebles, sillones, sillas, mesas, etc. Y el niño en el carrito mirándolo todo, hablando en su idioma  y gritando como un loco. Hasta que llegó la hora de comer.

El peque estaba ya tan cansado de sillita y tan sudando con el calor que hacía, que empezó a llorar. Sólo quería levantarse de ahí, que lo cogiéramos. Para colmo, la comida se calentó demasiado, y se quemó “un poquito”… :( Otro sofocón.

La niña, que vio las natillas y el batido que le llevaba, y ya no quería albóndigas con patatitas que le habíamos pedido. Con lo que ya sólo hacía guarrear la comida. Vertió el batido, arrastró todas las sillas de la mesa de al lado haciendo más ruido que un terremoto y, al final,  se llevó una tortita en el culo.

Y nada, al momento otra vez dando guerra, no para. Ahora el hermano, que había terminado por fin de comerse la verdura, se hace caca y se pone hasta las orejas. Uffff, y no me había llevado otro pantalón. Así que el padre lo limpió como pudo y le puso unos leotardos que había en la bolsa.

Después la niña quería hacer pipí. Como está en la fase “yo solita”, se manchó las bragas… A cambiarla a ella también. Y menos mal que sólo nos quedaba ya pagar lo que habíamos comprado, porque estaba deseando montarlos en el coche y que se durmieran de una vez!!!

En serio, a mi no me estorban mis hijos, al contrario, me los suelo llevar a todos lados. Pero hay veces que se junta todo y yo, tengo que reconocerlo, tengo muuuy poca paciencia. En fin, que ahora me río, pero que mal ratito pasamos… :)

La alimentación un cóctel explosivo

Un análisis de residuos llevado a cabo en toda Europa
revela una tendencia biocida preocupante

Cada vez son más los productos alimenticios contaminados con diferentes residuos de plaguicidas utilizados en la producción agrícola intensiva. Los datos señalan una clara tendencia hacia la presencia de distintos tipos de residuos especialmente en frutas y verduras. A pesar de que los científicos siguen discrepando sobre los riesgos asociados a dichos cócteles, cada vez hay más señales que indican la existencia de efectos acumulativos y sinérgicos entre los residuos de plaguicidas.
Los expertos en toxicología están acostumbrados a examinar los efectos de cada sustancia por separado y a evaluar su seguridad en un entorno aislado. No obstante, resulta obvio que aquellas sustancias cuyos efectos deseados sobre los campos son similares, también pueden tener un efecto tóxico acumulado en nuestros platos. Sin embargo, ni la ciencia ni la legislación destinada a proteger a los consumidores tienen suficientemente en cuenta dicho efecto combinado.
Según señalan algunas ONG, como Greenpeace, los residuos detectados en los análisis periódicos, a pesar de ser elevados, sólo muestran la punta del iceberg: más de la mitad de los plaguicidas que se utilizan en la actualidad no pueden detectarse con los métodos de análisis que se utilizan habitualmente. Además, las pruebas de los laboratorios apenas detectan la mitad de las substancias dañinas en los alimentos. De los 1 350 plaguicidas que se utilizan en todo el mundo, sólo cerca de 500 se conocen suficientemente bien y pueden detectarse con los métodos de análisis químicos.
La utilización de dichos residuos no es inevitable: en la agricultura ecológica no se utilizan plaguicidas químicos en absoluto. Asimismo, muchos agricultores convencionales suscritos a programas de reducción del uso de plaguicidas han demostrado que estos productos sólo se utilizan como último recurso en una serie de medidas destinadas a proteger cuidadosamente la cosecha. El uso de plaguicidas puede reducirse sustancialmente e incluso evitarse siempre que se elijan especies adaptadas al terreno, se mantenga la tierra fértil mediante la rotación sostenible de cultivos y se aprovechen los beneficios que aportan las especies depredadoras.
·        La aplicación de criterios rigurosos para la autorización de plaguicidas: las sustancias tóxicas, mutagénicas y cancerígenas deben ser retiradas del mercado, así como las sustancias cuyos efectos neurotóxicos e inmunotóxicos han sido demostrados, o las sustancias que actúen como disruptores endocrinos. Lo anterior también se aplicará a las sustancias que resulten tóxicas para las abejas o que se encuentren en la lista de sustancias peligrosas prioritarias para el agua.
·      La autorización de los plaguicidas debe darse únicamente cuando se disponga de un método viable que permita su detección en los alimentos y el medio ambiente.
·      La puesta en marcha programas obligatorios en todos los Estados miembros para reducir el uso de plaguicidas.
    La evaluación toxicológica debe estar orientada a los grupos más vulnerables: los niños y los fetos son los que mayor riesgo corren durante el desarrollo de sus sistemas nervioso e inmunológico.

 

 

UN TROCITO DE ITALIA EN BARCELONA – NON SOLO PIZZA&SOLO PIZZA

Después de centrar durante los últimos meses los posts de este blog en la música y la literatura que más me gusta, toca volver a hablar sobre el tercero de los pilare sobre los que desde el principio he querido basar este blog, restaurantes que para mi tienen algo especial. En concreto esta vez me gustaría presentaros dos de los que para mi son de los mejores restaurantes italianos de Barcelona, Non solo pizza y Solo Pizza. Dos restaurantes que como podréis intuir son del mismo propietario, Alberto, un genovés que lleva ya unos cuantos años afincado en la ciudad condal acercándonos la comida italiana más allá de los clichés.

Empecemos hablando del más antiguo de estos dos restaurantes, el Non solo pizza abierto hace ya más de diez años por Alberto. Con el objetivo de reivindicar que no todo es pizza en la gastronomía de su tierra tomó una decisión que para mi fue valiente desde el principio, no servir pizzas. Además, orgulloso como está de la materia prima de su país, presume de utilizar en el restaurante únicamente productos italianos, todos ellos traídos expresamente. Y esto la verdad es que se nota, ofreciendo algunas de las mejores pastas caseras de la ciudad y especialmente la mejor salsa pesto de Barcelona al más puro estilo genovés (sin piñones). Como punto negativo podríamos decir que la carta de pasta es algo corta pero soy de los que opinan que es mejor tener una carta corta y con platos que podemos calificar todos como especialidades de la casa, que tener una extensa con mil sabores diferentes y mil salsas cada cual más rara. Además te brindan la posibilidad de escoger la pasta del día, una elección que es diferente en función del día de la semana y de la temporada.  Pero no solo la pasta es magnífica, sino que podemos acompañarla de unos primeros platos bastante buenos de entre los que yo destacaría el tomino, un queso cremoso que sirven pasado por la plancha, lo que le da una textura crujiente pero manteniendo el interior cremoso, y que acompañan de bacon, cebolla caramelizada y lechuga, convirtiéndolo en una primer plato imprescindible. Para rematar una buena cena este restaurante, podemos probar el tiramisú todo un clásico italiano.

Si por el contrario sois unos amantes de la pizza y no contempláis la posibilidad de ir a un restaurante italiano sin comeros una, vuestro restaurante es sin duda Solo pizza, el hermano pequeño del comentado más arriba y en el cual para competir con el anterior no se sirve pasta, sino “únicamente” pizzas (y lo escribo entre comillas porque se basta y se sobra con ello). En esta ocasión el restaurante está gestionado por Mateo, hijo de Alberto, y con el mismo sello de identidad que el de su padre, solo utilizar productos italianos y todos ellos de primera calidad. En esta ocasión la carta es más extensa, repleta de las mejores pizzas de estilo romano de la ciudad (es decir con masa fina y prácticamente sin bordes en contraste con las pizzas napolitanas de masa gruesa y grandes bordes) donde destacan el gran sabor del tomate de sus bases y en especial la pizza de tomate cherry y rúcula ambos ingredientes crudos sobre la base de pizza hecha al horno de leña.

En resumen, si os apetece autentica cocina italiana más allá de esas cadenas de pizzas y pasta prefabricadas en restaurantes repletos, estos dos restaurantes son la oportunidad de probar una pizca de Italia sin la necesidad de viajar, ¡probadlos!

Non solo pizza tel.93 218 19 20 – C/Enric Granados, 110
Solo pizza tel. 93 368 33 50 – C/Enric Granados, 108

Restaurante Au Port de la Lune

Mucho ruido y pocas nueces

Tras las buenas críticas que circulan por internet, decidimos probar la cocina francesa de este restaurante ubicado a escasos metros de una de las entradas laterales del Mercat de la Boquería.

La experiencia fue bastante decepcionante, no por la materia prima, sobretodo de quesos, y patés, sino por un servicio y trato bastante deficiente.

Al mediodía ofrecen un menú del día a 15 euros (sin vino), con bastantes opciones de primero y sólo 3 de segundo, donde por lo visto siempre está presente el buey en forma de hamburguesa poco hecha. Todos los segundos vienen acompañados de puré de patata y zanahoria.

De los manjares, destacaron los quesos, aunque en las ensaladas costaban de encontrar y en la tabla para tres sólo se servían de dos tipos.
La carne de buey correcta, eso si hay que comérsela cruda, no hay opción de que te la pasen más. Además para los que no puedan con la carne cruda sólo se ofrece una alternativa también de carne: rustido de lomo de cerdo a las finas hierbas. De postre se puede escoger una pequeña tabla de quesos, bastante reducida en tamaño y variedad.

A la entrada del local se informa claramente de las limitaciones del servicio y la oferta, pero que no deben ser una excusa para no cuidar los detalles o la atención. No nos gustó, que habiendo sitio de sobra sólo se nos ofreciera una mesa redonda en la entrada con 4 taburetes, rodeados de neveras, latas de patés, quesos y cajas de vino.

Los manteles, aunque sean de papel brillan por su ausencia, al menos no nos los pusieron y la mesa limpia lo que se considera limpia no estaba.
Servicio bastante limitado deducimos que por las pocas ganas de trabajar de la camarera. Al final recurrimos a pedir directamente al gentil garçon, más atento al cambio de platos y a la información de su contenido.
En resumen, mucho ruido y pocas nueces.

A comer no volveré. A degustar algún queso con algún vino de Burdeos es posible.

Más información y fotos en: Au Port de la Lune

Bistrot Francés Au Port de la Lune

Plaça Sant Galderic (lateral Boqueria)

Tel. 932 70 38 19

Barcelona

 

La inteligencia se cultiva…

“El cultivo de cualquier forma de inteligencia requiere esfuerzo, tenacidad y constancia en el tiempo. Solo de este modo se puede estimular y desarrollar plenamente la naturaleza dada genéticamente”.

Francesc Torralba,

Inteligencia espiritual 

Cómo distribuir las comidas durante el día

A la hora de mantener una buena alimentación y un peso adecuado, no sólo debemos estar atentos a lo