Lima, Sábado 14 de Enero de 2012, 8:00 P.M. (en Madrid, Domingo 15, 2:00 A.M.)
Por fin llego a Lima, un viaje muy largo que no aporta mucho que contar, salvo lo largas que se hicieron las 4 horas de espera en Ámsterdam en las que pude recorrer el aeropuerto de cabo a rabo, y que contar, un aeropuerto es un aeropuerto. Turistas y maletas.
Mis jefes me fueron a recoger al aeropuerto y de allí a la vivienda a dejar las maletas, que llegaron en mi mismo vuelo, ¡bien por la compañía! La primera impresión de la ciudad de Lima fue satisfactoria, he estado en Asunción (Paraguay) y he comprobado que Lima es una ciudad más avanzada aunque en ambas ciudades la diferencia de clases sociales es abismal y en algunos barrios o “municipalidades” como les llaman aquí, no debes circular con la ventana bajada. Por suerte la vivienda está en San Isidro que junto con Miraflores son los mejores barrios de Lima. Típica zona residencial, con mucha vigilancia y tranquilidad. Tras conocer la casa y dejar las maletas, fuimos a comprar algo de cena a un supermercado de la zona, WONG, es una cadena del estilo a Sánchez Romero, es decir, me pareció un poco caro.
Desde que llegué, hasta que me pude ir a dormir debido al Jet Lag (diferencia horaria para la gente dela L.O.G.S.E.) todavía tuvieron que pasar 4 horas, en este periodo me llamaron la atención dos cosas:
1.- Las construcciones de las viviendas; no utilizan persianas ni carpintería metálica (cercos) en las ventanas.
2.- La conducción, de culo, esto provoca una elevadísima contaminación acústica debido al claxon de los coches. El peruano al que se le rompa el claxon, lo tiene muy complicado para poder conducir.
Esto es todo por hoy, seguiré contando más cosas, que hay mucho que decir y poco que callar.





